¿Recuerda aquellas paredes que construí?
Bueno, cariño, están cayendo
y ni siquiera lucharon,
ni siquiera emitieron un gruñido,
se han rendido a ti.
Cierra los ojos, déjame decirte
todas las razones por las cuales
pienso que eres única.
Esto es para ti, la que siempre me ayuda,
y siempre hace lo que tiene que hacer.
Cuando todo lo tenía perdido
y me dio por los más bajos altibajos,
cuando me dio por los días de duda
y de zozobra, me dijiste:
-Si quieres llorar,
estoy aquí para secar tus ojos
y en un momento, estarás bien.
Y ahora yo te digo:
-Espero que no te importe
que ponga en palabras
lo maravillosa que es la vida
mientras estás conmigo.
Eres única.
Gracias a Dios que eres mía.